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​Después de 440 artículos de blog, hay un tema al que más le temo

Hoy se cumplen exactamente 11 años desde que la revista Internal Auditor publicó el primer articulo de Chambers on the Profession. Cuando escribí ese primer artículo del blog, el 10 de febrero de 2009, nunca podría haber imaginado que se convertiría en una forma tan poderosa de comunicarse con los auditores internos de todo el mundo. Simplemente estaba explorando nuevas formas de comunicar críticas y oportunas ideas para los practicantes de la profesión.

Hoy en día, el blog se publica en inglés, español, francés, portugués (y, ocasionalmente, en chino y turco). El año pasado, el blog fue leído más de 400.000 veces por profesionales de la auditoría interna y otros en todo el mundo. Por lo tanto, ya que el aniversario del debut de mi blog se acerca, reflexioné en los muchos temas y eventos cubiertos en esos pasados 440 artículos del blog. La mayor parte ofreció consejos prácticos a los profesionales sobre cómo mejorar sus habilidades, gestionar las relaciones y elevar su trabajo al nivel de asesor confiable.

Sin embargo, muchos otros - de hecho, demasiados – se enfocaron en ejemplos de fallos de gobierno corporativo y evaluaron dónde encajó la auditoría interna en esos fallos. Una presentación reciente de la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency, OCC por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de los EE.UU. ofrece otro doloroso ejemplo. La notificación de cargos civiles del 23 de enero contra ex ejecutivos de un reconocido banco estadounidense, incluido el ex jefe auditor del banco y el ex director ejecutivo de auditoría entre los acusados.

Si bien los cargos aún tienen que ser adjudicados, y todas las partes tienen derecho al debido proceso que se les otorga bajo el sistema de tribunales civiles de los EE. UU., sin embargo, los detalles expuestos en la presentación de la OCC muestran una imagen poco halagadora de la auditoría interna haciendose de ojos ciegos ante serias y sistémicas conductas graves en el banco.

Las acusaciones en el caso de la OCC hacen recordar ciertos casos en los que la auditoría interna estaba implicada en escándalos corporativos. En 2009, abordé el escándalo de fraude en Satyam Computer Services, a menudo referido como el Enron de India. A medida que se desenredaba el fraude, el presidente / CEO de Satyam confesó haber manipulado las finanzas en el transcurso de varios años. Las autoridades indias finalmente acusaron al auditor interno de ayudar a falsificar la contabilidad.

En otros escándalos, como el de FIFA, Toshiba y Volkswagen, el papel de la auditoría interna no estuvo tan claro, aunque las investigaciones en estos casos ofrecen una pista. Por ejemplo, escribí sobre el escándalo de Toshiba en 2015 basado en un informe de investigación encargado por el consejo de la compañía. Si bien hubo muchos problemas que contribuyeron a las falsas declaraciones financieras sistémicas y prolongadas de la compañía, uno de los factores clave fue que muchas personas estaban dispuestas a “mirar hacia otro lado”. Escribí en 2015:

Cuando los altos ejecutivos de Toshiba establecieron objetivos de rendimiento (ganancias) poco realistas, los presidentes de división, los gerentes de línea y los empleados por debajo de ellos llevaron a cabo prácticas contables inapropiadas para cumplir los objetivos de acuerdo con los deseos de sus superiores. ... En lugar de cuestionar el criterio de estos objetivos de ganancias,"... los empleados [de Toshiba] se sintieron acorralados para incurrir en medidas inapropiadas", según el informe. Uno debe preguntarse si esto contribuyó para que el departamento de auditoría interna aceptara la decisión de ignorar alertas tempranas de irregularidades contables.

Más tarde ese año, escribí sobre el comportamiento totalmente inaceptable de un auditor interno senior en Morrisons, una de las más grandes y antiguas cadenas de supermercados del Reino Unido. Fue encontrado culpable de robar y compartir ilegalmente la información bancaria, salario y seguro social de casi 10.000 empleados de Morrisons. Escribí:

Sus acciones están a años luz de los altos ideales que todos los auditores internos deben vivir. De hecho, cuando la profesión asume el manto de supervisor ético, debe mantener los más altos estándares y operar sin tacha. Como profesionales de la auditoría interna, nos decimos que somos una raza aparte. A menudo mal entendidos y subestimados, los auditores internos ayudan a proteger a las organizaciones de amenazas, tanto internas como externas. En nuestro papel de guardianes de confianza, brindamos aseguramiento para ayudar a las empresas a operar de manera eficiente, efectiva y éticamente.

Esta es una barra alta, pero es una que cada auditor interno debe alcanzar. Además, es importante comprender que nuestra obligación va más allá de evitar la complicidad directa. Los auditores internos deben ser consientes y responsables del riesgo que crean con sus acciones. Esto también incluye sus inacciones. Dicho en forma simple, somos cómplices de las malas acciones cuando no actuamos o no hablamos.

Ocasionalmente, alguien intenta conectar los puntos sobre fallas éticas en nuestra profesión, y surge un artículo o titular preocupante. Tal fue el caso en 2012, cuando el titular de un blog de Forbes.com gritó: "Auditoría infernal: cuando los auditores internos se vuelven malos." Pero en general, hemos sido afortunados en los últimos 11 años. Ha habido muy poco cuestionamiento de alto perfil de los medios o reguladores sobre la ética colectiva o sobre la competencia de nuestra profesión. Creo que esto se debe a que la gran mayoría de los auditores internos mantienen una fuerte integridad en la ejecución diligente de sus responsabilidades. Sin embargo, no debemos subestimar el riesgo de que un escándalo de alto perfil en la auditoría interna nos podría empañar a todos. Como dice el viejo dicho: "Una manzana podrida puede dañar el resto".

Los auditores internos tienen la obligación de proteger el bien público. Si somos ineptos en nuestro desempeño, o peor aún, si nos convertimos en un instrumento de aquellos con motivos nefastos, ponemos en riesgo a nuestras organizaciones, nuestra profesión, y a nosotros mismos.

Como siempre, espero sus comentarios.

Sobre el autor:

Richard F. Chambers, presidente y CEO del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.