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El camino por delante para la auditoría interna: 5 predicciones audaces para la década del 2020

La auditoría interna tiene una larga historia de posicionamiento exitoso para satisfacer las crecientes y cambiantes necesidades de sus partes interesadas o stakeholders. Desde su transición de auditoría basada en riesgos en la década de los 1990, a su respuesta a los cambios regulatorios con leyes sobre el fraude y la corrupción, informes financieros y, más recientemente, la privacidad de datos y la cultura, la profesión se ha adaptado históricamente para hacer frente a las expectativas dinámicas de sus stakeholders claves.

A medida que ésta década llega a su fin, veo nuevos y emocionantes escenarios para el futuro. El mes pasado, compartí algunas predicciones sobre las macro tendencias que podrían moldear nuestras vidas e impactar las organizaciones en las que trabajamos. Si esas predicciones resultan ciertas, la década del 2020 es casi seguro que planteará importantes nuevos desafíos y oportunidades para la profesión de auditoría interna. Y será esencial que respondamos. Para sostener y construir sobre nuestros éxitos de las últimas dos décadas, los auditores internos necesitarán posicionarse de nuevo para abordar las necesidades cambiantes impulsadas por las disrupciones de la alta tecnología que fundamentalmente impactan en cómo se realiza el trabajo. Para adaptarse con éxito, los auditores internos necesitarán adoptar la tecnología como nunca antes.

Este tema es lo que enmarca la mayor parte de mi reflexión en el desarrollo de cinco audaces predicciones sobre la auditoría interna. Estas deben provocar una consideración seria de parte de todos los que ejercemos la profesión, acerca de su preparación actual para aprovechar las maravillas de la tecnología y reinventar esta increíble profesión una vez más.

  1. El surgimiento de la auditoría "Uber". La "economía gig" -un mercado laboral caracterizado por la existencia de contratos a corto plazo o trabajo independiente (freelance), opuesto a los empleos permanentes, encontrará un acomodo natural en la auditoría interna. La demanda de profesionales de auditoría interna expertos en tecnología, que puedan responder hábilmente a las amenazas cibernéticas y otros riesgos relacionados con la tecnología, ya supera la oferta. Esto hará que sea cada vez más atractivo para los practicantes de la profesión con estas habilidades y, a otros, ofrecer sus servicios a través de contratos a corto plazo o a demanda.

    Desde la perspectiva de los directores ejecutivos de auditoría (CAEs), las estrategias de contratación incluirán profesionales a demanda. Pronto llegará el momento cuando tendrá más sentido simplemente llamar a un servicio o recurrir a una aplicación que nos ayudará a localizar el experto de corto plazo necesario para ejecutar un compromiso de auditoría interna o un proyecto de consultoría.
  2. El gobierno de la ética de datos e inteligencia artificial (AI) serán las “auditorías de cultura” de la próxima década. A medida que nos acercamos al final de esta década, la profesión ha adoptado auditorías de cultura. Hace apenas cinco años, muchos en la profesión creían que los practicantes de la profesión tendrían dificultades para desarrollar las habilidades blandas para auditar "cómo hacemos las cosas" en nuestras organizaciones. Pero auditar la cultura, o más específicamente, la comprensión de cómo la cultura influye en todos los aspectos de las operaciones de la organización y, a veces, puede ser la raíz de las debilidades de control y las ineficiencias de los procesos, ahora se ve como parte integrante de una sana auditoría interna.

    Cada década trae nuevas sorpresas en términos de los tipos de riesgos que se les pide abordar a los auditores internos, y la década del 2020 no será diferente. Pasaremos por una transición de auditorías de cultura a la de la auditoría de ética de datos e inteligencia artificial. Esas dos áreas tendrán un papel cada vez más significativo en cómo se harán las cosas, por lo que la auditoría de la ética de cómo los datos se recopilan y utilizan y cómo la inteligencia artificial está siendo empleada, se convertirá en una herramienta vital en la “caja de herramientas” del auditor interno.

    De hecho, los CAEs identificaron la ética de datos como el segundo riesgo de más rápido crecimiento en términos de relevancia en los próximos cinco años, de acuerdo con el recién publicado informe del IIA OnRisk 2020: A Guide to Understanding, Aligning, and Optimizing Risk. Sólo los temas de datos y nuevas tecnologías fueron clasificados más alto en términos de crecimiento en relevancia del riesgo.
  3. La antorcha se pasará a una nueva generación experta y sin miedo en adoptar la tecnología. La revista Auditor Interno recientemente publicó su lista anual de líderes emergentes, y la lectura de los perfiles de estos jóvenes soñadores es como mirar a través de una ventana hacia el futuro.

    Su adopción del análisis de datos, la robótica y la tecnología blockchain es un hecho. Muchos de ellos no sólo entienden la tecnología, sino que son expertos en la escritura de códigos y el diseño de programas de análisis de datos. Este grupo diverso y multinacional reconoce el valor de integrar la tecnología en las estrategias de auditoría y gobierno. El aspecto más alentador de este desarrollo es que la adopción de la tecnología es lo que mejor posicionará a la próxima generación de auditores internos para seguir siendo asesores de confianza.
  4. La imagen de los auditores internos como "contadores de frijoles" finalmente terminará. Por demasiado tiempo, el estereotipo pernicioso de la auditoría interna siendo principalmente una extensión de la función financiera nos ha retrasado. Pero a medida que la profesión se hace más experta en el abordaje de riesgos emergentes y adopta la tecnología, los stakeholders reconocerán cada vez más el valor que proveen las perspectivas y recomendaciones del auditor interno. Esto finalmente permitirá a los stakeholders ver el hecho relevante de que el aseguramiento independiente es vital en todos los aspectos del gobierno organizacional, no solo en la presentación de informes financieros y el cumplimiento, y que la auditoría interna puede proveer ese aseguramiento en toda la organización.
  5. Los escándalos aumentarán la conciencia de que la auditoría interna sirve al interés público. He citado al filósofo danés Soren Kierkegaard en numerosas ocasiones con respecto a cómo todo cambio es precedido por una crisis. A juzgar por la cantidad de escándalos de alto perfil en la última década, es seguro decir que estamos cerca de una moda de crisis en el gobierno corporativo. Es muy probable que la próxima década engendrará nuevos escándalos que impulsarán una mayor regulación gubernamental de la gobernanza, que podría incluir alguna forma de regulación de la profesión de auditoría interna.

    Fundamental para esta será la creciente toma de conciencia entre los reguladores y legisladores sobre el papel de la auditoría interna en servir al interés público. Ha habido un debate desde hace mucho tiempo entre los auditores internos acerca de si la profesión sirve al interés público o sirve a la organización. La respuesta es que sirve a ambos. El aseguramiento independiente es vital para el buen gobierno, y la auditoría interna proporciona ese aseguramiento, desde los controles internos y la información financiera, hasta la Ciberseguridad y la cultura organizacional. En pocas palabras, la auditoría interna apoya el buen gobierno, y el buen gobierno sirve al interés público.

    Esta mayor conciencia puede manifestarse en una variedad de formas, que incluyen exigir a las organizaciones que cotizan en bolsa que informen sobre el papel de la auditoría interna en sus procesos de gestión de riesgos, exigir a las organizaciones crear y mantener una función de auditoría interna independiente y con recursos adecuados, y / o exigir que auditoría interna reporte a todo el consejo. Incluso podemos ver un impulso en algunas jurisdicciones para otorgar licencias a los auditores internos, lo cual el IIA no respalda. Este último punto es la razón por la cual debemos estar siempre atentos al interés regulatorio su intervención en la profesión.

Estas cinco predicciones audaces para la década del 2020 se encuentran entre muchas más que consideré para esta publicación, pero estoy seguro de que algunas, si no todas, se cumplirán de alguna forma. El plan estratégico actual del IIA incluye una visión de 2030 para la profesión en la que “los profesionales de auditoría interna serán universalmente reconocidos como indispensables para un gobierno eficaz, la gestión de riesgos, y el control.” La predicción más audaz que podría hacer sería que estaremos encarnando esa visión en 10 años.

Estoy ansioso por escuchar sus pensamientos y predicciones también.

Sobre el autor:
Richard F. Chambers, presidente y CEO del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.