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​El nuevo Índice del IIA expone los problemas detrás de las debilidades en la gobernanza

Desde el epicentro del gobierno corporativo, la auditoría interna expone sus debilidades.

No pasa muy a menudo cuando un nuevo informe revela información que es realmente sorprendente o expone una arruga antes desconocida para un área tan bien estudiada como el gobierno corporativo. Pero tal fue el caso la semana pasada cuando el IIA publicó el American Corporate Governance Index (AGCI), en colaboración con la Centro Neel de Gobierno Corporativo de la Universidad de Tennessee.

El índice asignó una calificación, que no sorprende, de C+ al gobierno corporativo de las empresas que cotizan en bolsa en los Estados Unidos. Al principio, la calificación puede no parecer molesta o incluso impactante, pero esa evaluación sería incorrecta. Creo que es indicativo de una de las mayores amenazas para todas las organizaciones, no sólo las que cotizan: una pobre comprensión del valor de una gobernanza fuerte.

Es importante comprender que el ACGI es un índice, no simplemente un informe de encuesta, y uno que está basado en la calificación de ocho Principios Rectores de Gobierno Corporativo. Esos principios fueron diseñados específicamente para hacer del logro de un buen gobierno corporativo algo aspiracional. En otras palabras, cada organización debe esforzarse por cumplir con cada uno de los principios al más alto nivel (A+).

Como escribí en un artículo anterior de mi blog presentando estos principios el mes pasado, alcanzar el más alto nivel de conformidad debe estar motivado por un deseo sincero de hacer lo correcto por parte de la dirección de la organización, no simplemente porque está en una lista de chequeo. Lo que es más, los principios deben ser tomados como un todo. Creo que la causa de muchos de los escándalos de la última década tuvo sus raíces en organizaciones cuya gobernanza era inefectiva. Demasiados consejos corporativos simplemente sólo haciendo votaciones o mociones, o peor, ¡están dormidos al volante!

El informe AGCI incluye siete hallazgos claves, que ofrecen una información valiosa sobre la salud del gobierno corporativo. Según los hallazgos, el diagnóstico no es bueno.

Una de cada 10 empresas del índice obtuvo una F. Es particularmente inquietante para mí que el 10% de las empresas que cotizan en bolsa sufren una disfunción significativa del gobierno corporativo. Los escépticos podrían notar que el número de fracasos de negocios en cualquier año dado es probablemente mayor que 1 de cada 10, pero ese no es el punto. El fracaso del gobierno no es sinónimo de negocios en quiebra. Las empresas pueden ir y venir por cualquier variedad de razones, incluida la baja capitalización o la competencia, pero las organizaciones pueden operar durante años con un gobierno corporativo deficiente. Al mismo tiempo, contribuyen a las ineficiencias y prácticas cuestionables que tienen un efecto más allá de la organización.

Las empresas están dispuestas a sacrificar la estrategia a largo plazo en favor de los intereses a corto plazo. El enfoque en el corto plazo no es nada nuevo, pero el índice realmente captura cuán extendida está esta forma de pensar. Las empresas obtuvieron una D (67) en una declaración que lo dice todo: "Su empresa no está dispuesta a sacrificar la estrategia a largo plazo en beneficio de los intereses a corto plazo".

Más de un tercio de los miembros del consejo no están dispuestos a ofrecer opiniones contrarias o a ejercer presión sobre el director general (CEO). De acuerdo con la encuesta detrás del AGCI, más de un tercio de los miembros del consejo fallarían en presionar en contra de un CEO hipotético que quiere retrasar la publicación de noticias negativas. Esto refleja un tema sobre el que he escrito muchas veces: Hay demasiada civilidad en la sala del consejo moderno. Como escribí en un artículo de mi blog el año pasado:

Mi evaluación de las fallas de alto perfil de gobierno en los últimos años me ha convencido de que, con demasiada frecuencia, la supervisión ineficaz del consejo está en la raíz de los escándalos corporativos. Demasiados consejos son reacios a cuestionar a la gerencia. Con demasiada frecuencia, los consejos se contentan con decir: "Contratamos a un gran CEO. Vamos a dar un paso atrás y dejar que haga su trabajo".

Los consejos no verifican la exactitud de la información que reciben. El ACGI dio una D (67) a los miembros del consejo a los que se consultó si la información que se les presenta es precisa y completa. Otro informe del IIA, recientemente publicado, OnRisk 2020: A Guide to Understanding, Aligning, and Optimizing Risk, tenía un hallazgo similar. En ese informe, la capacidad de las organizaciones para proporcionar información completa, oportuna, transparente, precisa y relevante fue calificada más baja por los CAE’s que por la gerencia ejecutiva o el consejo.

Los consejos independientes impulsan una gobernanza más fuerte. Un hallazgo del ACGI ofrece noticias positivas sobre lo valioso de la independencia del consejo. Nuestro análisis encontró que el puntaje ACGI es más alto, en promedio, entre las empresas con un mayor porcentaje de miembros independientes en el consejo. Además, las puntuaciones AGCI son menores cuando la dualidad CEO-Presidente del Consejo no está equilibrada con un alto nivel de independencia en el consejo.

Mayor regulación no se correlaciona con una gobernanza más fuerte. Aunque los CAE’s asignaron la más alta calificación general al principio de que los consejos deben asegurar el cumplimiento con “los requisitos legales, expectativas regulatorias y las normas éticas,” el AGCI no encontró que una mayor regulación lleve a una mejor gobernanza. De hecho, no observó diferencias estadísticamente válidas entre las industrias que están mínima, moderada o fuertemente reguladas.

Esto sugiere que las organizaciones enfocan su cumplimiento regulatorio como el cumplimiento con el establecimiento de una función (o una lista de chequeo), donde la atención se centra más en el cumplimiento de requisitos legales y expectativas regulatorias, y menos en conformidad con normas éticas.

Las empresas son vulnerables a las debilidades o fallas del gobierno corporativo. La encuesta encontró que aproximadamente una quinta parte de las organizaciones (21%) informan que auditan el sistema completo de gobierno corporativo anualmente. En el lado positivo, auditoría interna realiza tales auditorías de todo el sistema en la mayoría de esos casos (75%). Sin embargo, la mayoría de las organizaciones (55%) solo "vigilan informalmente" varios componentes de la gobernanza, según el ACGI.

Este hallazgo es particularmente preocupante, ya que refleja lo poco común que es para las organizaciones captar la imagen general de la gobernanza. Creo que la conclusión definitiva expone la causa raíz de muchos de los mayores escándalos de la década. Debilidades del gobierno en cualquier área - cumplimiento, ética, controles financieros - son más probable que sigan siendo desconocidos cuando las organizaciones no tienen una comprensión holística de la gobernabilidad en toda la empresa.

Con las relaciones de reporte hacia la gerencia y el consejo, los auditores internos se encuentran en el epicentro del gobierno corporativo. Ellos pueden desempeñar un papel vital en apoyo a un gobierno corporativo fuerte y efectivo. Los auditores internos no sólo pueden develar las debilidades del gobierno, sino que también pueden ayudar a educar a las partes interesadas (stakeholders) sobre la importancia de comprender y fomentar un gobierno corporativo sólido en toda la organización. Esperemos que el informe inaugural AGCI sirva como un llamado a la acción para todos los actores en el gobierno corporativo estadounidense en dar el paso hacia este desafío.

Lea más sobre los hallazgos del ACGI en InternalAuditor.org. Como siempre, espero sus comentarios.

Sobre el autor:

Richard F. Chambers, presidente y CEO del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.