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​¿Estamos listos para continuar más allá de los riesgos del COVID-19?

La desesperación por volver a la normalidad crece diariamente después de ocho largos meses batallando contra el insidioso virus COVID-19. Este ansioso deseo por volver a una cómoda rutina esta reflejada en la creciente presión pública por acelerar las pruebas de las vacunas y la resistencia a ordenar nuevos confinamientos, incluso a medida que una nueva ola de la enfermedad amenaza muchas regiones del mundo.

He visto esta creciente impaciencia también en mis interacciones recientes con líderes de auditoría interna que están dispuestos a reenfocar sus energías en riesgos más allá de la gestión de crisis. Están ansiosos por aplicar las lecciones aprendidas de la pandemia y continuar, luego de la respuesta inicial a ella.

Mientras miramos hacia un futuro después del COVID-19, hay hechos que nos ayudaran a guiarnos durante la transición. Los datos de nuestras encuestas rápidas conducidas por el Audit Executive Center (Centro Ejecutivo de Auditoría) del IIA, sugieren cambios significativos en cómo los practicantes esperan operar después del COVID:

  • 80% de los encuestados esperan más opciones de trabajo desde casa.
  • 71% de los directores ejecutivos de auditoría esperan dedicar menos tiempo a auditorías en sitio.
  • El 73% esperan planes de auditoría más flexibles.

Hay evidencia creciente de que las organizaciones están impulsando los esfuerzos de transformación digital a medida que a raíz de la pandemia desaparece esta resistencia histórica. Esto creará nuevos desafíos y oportunidades para los practicantes de la auditoría interna. Por ejemplo, 49% de los encuestados del AEC esperan incrementar su uso de análisis de datos y 39% esperan incrementar su uso de técnicas de auditoría ágiles.

También debemos considerar cómo la pandemia ha alterado --- a menudo para mejor ---- la alineación de la gestión de riesgo entre la junta, gerencia ejecutiva y auditoría interna. Las encuestas del AEC encontraron que el 53% de los encuestados esperan aumentar la frecuencia de las evaluaciones de riesgos y 68% esperan incrementar la frecuencia en la actualización de los planes de auditoría.

Mientras tanto, el efecto a largo plazo de la pandemia sobre la estrategia empresarial, la gestión del talento, productividad y efectividad, y cultura organizacional están empezando a tomar forma definida.

Por ejemplo, McKinsey & Co. Está haciendo un trabajo destacable para proveer una perspectiva de cómo la pandemia está acelerando la transformación digital, como está cambiando la conducta del consumidor y eso, a su vez, afectará la estrategia general de negocio. Una nueva encuesta de McKinsey Global a ejecutivos encontró que, “las compañías han acelerado la digitalización de sus interacciones con los clientes, la cadena de suministro y de sus operaciones internas entre tres y cuatro años. Y la proporción de productos digitales o habilitados digitalmente en sus portafolios se han acelerado en unos impactantes siete años.”

Datos del artículo de McKinsey con un título provocador: “How COVID-19 Has Pushed Companies Over the Technology Tipping Point — and Transformed Business Forever” (Cómo el COVID-19 ha empujado a las compañías a superar el punto de inflexión tecnológica - y ha transformado los negocios para siempre), muestra los dramáticos y medibles impactos de la pandemia. Por ejemplo, basado en la tasa de interacciones con los clientes durante los últimos tres años, McKinsey calcula que las interacciones digitales hoy, están a niveles que no habían sido esperados hasta 2023. Mientras tanto, la proporción de servicios a clientes o productos digitales se han acelerado en siete años.

Los mismos impactos dramáticos se están volviendo evidentes en la relación empleador-empleado. De acuerdo con el artículo de Harvard Business Review, “The Post-Pandemic Rules of Talent Management” (Normas de la gestión del talento post-pandemia), publicado en octubre:

“... Humanyze, una empresa de tecnología que se especializa en detección social (dirigida por Ben Waber del MIT, quien acuñó el término ampliamente usado analíticas de personas) extrajo datos anónimos de correo electrónico, chat, y datos de calendario para descubrir que trabajar sin una oficina ha extendido el tiempo promedio de las personas en un promedio del 10-20%, mientras también reduce el estrés relacionado con el trabajo y las emociones negativas, incrementa la confianza y el bienestar, e incrementa la comunicación con colaboradores cercanos en un asombroso 40%.”

El articulo cita datos de un estudio de ManpowerGroup sobre las dinámicas cambiantes de la gestión del talento que plantea preguntas fundamentales:

  • ¿Deberían los empleados volver definitivamente a los lugares de trabajo?
  • ¿Qué opciones de aprendizaje a distancia están disponibles para una fuerza laboral que probablemente necesitará algún nivel de reentrenamiento después del COVID-19?
  • ¿Qué opciones/precauciones de seguridad del trabajador deberían ser tomadas para trabajos que requieran empleados en sitio?

Un estudio global hecho por la consultora de gestión de empleados Quartz and Qualtrics encontró que más del doble de personas creen que la cultura en el lugar de trabajo ha mejorado desde el inicio de la pandemia que aquellas que creen que ha empeorado (37% a 15%), mientras 48% reportan un pequeño cambio. Sin embargo, existen variaciones demográficas significativas. Por ejemplo, los hombres son 40% más propensos que las mujeres a decir que las cosas están mejores, y los millenials tienen el doble de probabilidades que los Baby Boomers de decir que la cultura de su empresa ha mejorado.

Todos estos datos brindan vislumbres intrigantes de los efectos profundos y potencialmente a largo plazo de la pandemia, y es probable que haya muchos más a medida que nos acercamos al ansiado regreso a la normalidad. Sin embargo, la "normalidad" a la que volveremos será definitivamente diferente a la que dejamos, y los auditores internos deben estar preparados para ajustar su planificación, procesos y mentalidad a medida que realizan el importante trabajo de aseguramiento y servicios de asesoría en gobernanza, riesgo y control.

El deseo de volver a la normalidad es natural y previsible, pero no debe apresurarse. Es más, cuando estemos listos para seguir adelante, debemos hacerlo con el claro entendimiento de que el COVID-19 ha cambiado fundamentalmente la forma en que el mundo opera económica, política y socialmente.

Como siempre, espero sus comentarios.

Richard F. Chambers, presidente y director ejecutivo del Global Institute of Internal Auditors, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre cuestiones y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.