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​ ¿Están los asaltos a la verdad apresurando el día del juicio final?

Para miles de millones de personas en todo el mundo, el 23 de enero fue un día como cualquier otro. Sin embargo, para un grupo selecto de científicos, expertos en políticas públicas, y políticos, el fin del mundo marcó un paso a convertirse en realidad. Ese día, el Boletín de los Científicos Atómicos llevó el Reloj del Juicio Final hasta 100 segundos antes de la medianoche.

Para aquellos que no están familiarizados con este artículo apocalíptico para medir el tiempo, el Reloj del día del juicio final es una metáfora del holocausto nuclear o de algún otro evento de fin del mundo que coincide con las campanadas de la medianoche. Desde su creación en 1947, el reloj nunca ha estado tan cerca de esa hora macabra.

La razón de esta aceleración terrible no es una nueva guerra armada o una crisis diplomática. En su lugar, el cambio se acelera por el creciente asalto a la verdad. El grupo detrás del Reloj del Juicio Final emitió una advertencia de que las campañas de desinformación han socavado tanto la fe pública en los hechos que han hecho imposible abordar las preocupaciones mundiales urgentes.

De hecho, los asaltos a la verdad están creciendo en alcance y complejidad. El ejemplo más destacado es el debate sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2016, pero este es sólo un ejemplo en un ámbito de información. Un ex funcionario de la Casa Blanca y de la Agencia de Seguridad Nacional ofreció una gran perspectiva en sus comentarios para un artículo del Washington Post.

"La guerra de información de origen cibernético plantea una amenaza descomunal debido a su capacidad de socavar la confiabilidad de la información en la que confiamos para la toma racional de decisiones en casi todos los dominios", dijo Melanie Teplinsky, ahora profesora adjunta en la escuela de Leyes de la American University de Washington.

La desinformación puede tomar diversas formas, incluyendo campañas en los medios sociales, cuentas de “falsas noticias”, y videos y fotografías deepfake, todo habilitado por la internet y otras herramientas que hacen las comunicaciones con millones (posiblemente miles de millones) de personas más fácil y barata.

Esta advertencia debería causar especial preocupación a los auditores internos. El aseguramiento independiente y objetivo es la base de la profesión, y nuestro valor para las organizaciones a las que servimos se basa en la responsabilidad y la transparencia. Un ingrediente esencial en la rendición de cuentas y la transparencia es la verdad.

La auditoría interna debe seguir siendo una importante fuente de la verdad para nuestras organizaciones, y comienza con la forma en que hacemos nuestro trabajo. He escrito a menudo sobre los rasgos de los grandes líderes de auditoría interna, y un compromiso inquebrantable con la verdad es uno de esos rasgos. De hecho, la palabra verdad aparece a lo largo de mi libro Trusted Advisors: Key Attributes of Outstanding Internal Auditors (Asesores de confianza: Atributos clave de los auditores Internos excepcionales).

  • Un compromiso inquebrantable con la verdad es esencial para la honestidad, la integridad, y el comportamiento ético.
  • Decir la verdad al Poder es esencial para ejercer el coraje de nuestras convicciones.
  • Un compromiso con la verdad es esencial para profundizar hasta llegar a la causa raíz de las fallas de control u otras amenazas a una gestión de riesgos efectiva.
  • Confiar en los hechos y decir la verdad son esenciales para gestionar eficazmente la política organizacional.

Además, develar la verdad es esencial para proporcionar información útil, con perspectiva y de cara al futuro, a las organizaciones a las que servimos. Los consejos y la gerencia ejecutiva toman decisiones estratégicas y operativas a corto y largo plazo basadas en la mejor información disponible. Parte de nuestro trabajo como auditores internos debe ser abrirnos paso a través del ruido y garantizar que nuestras organizaciones reciban y actúen de acuerdo con información confiable.

Otro aspecto de la desinformación es cómo puede dañar a una organización. Es fácil imaginar cómo un competidor de negocios podría aprovechar la desinformación para obtener una ventaja. Algo tan simple como una campaña subrepticia de redes sociales que promueve descuentos falsos o un servicio al cliente deficiente podría interrumpir las operaciones. La estabilidad financiera de una organización, la vulnerabilidad a la adquisición hostil o incluso la salud de su CEO pueden ser un campo fértil para las campañas de desinformación. Algunos podrían decir que estos "trucos sucios" han existido durante tanto tiempo como las empresas han estado compitiendo, pero llevar a cabo tales engaños nunca ha sido tan fácil. Como tal, los auditores internos deben tratar la desinformación como un riesgo emergente.

La lucha por la verdad no es nueva para los auditores internos, pero el campo de batalla se está volviendo mucho más complicado y peligroso. Si bien muchos de nosotros podríamos estar en desacuerdo con que la desinformación se ha convertido en una amenaza a la existencia, sería una locura creer que no es un riesgo creciente y real.

Como siempre, espero sus comentarios.

Sobre el autor:

Richard F. Chambers, presidente y CEO del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.