Skip Ribbon Commands
Skip to main content
Global Institute of Internal AuditorsBreadcrumb SeparatorKnowledge and ResearchBreadcrumb SeparatorChambers Blog (Spanish)Breadcrumb Separator¿Ladró demasiado el "perro guardián" en Glendale, Arizona?

¿Ladró demasiado el "perro guardián" en Glendale, Arizona?

Uno de los aspectos más destacados del Mes Internacional de Concientización sobre la Auditoría Interna de cada año son las numerosas proclamaciones públicas que promueven la profesión. Por lo general, elogian el papel de la auditoría interna para mejorar la confianza pública y promover la economía, la efectividad y la eficiencia en el gobierno. En mi opinión, tales proclamaciones reconocen una verdad fundamental: La Auditoría Interna aumenta la transparencia y la responsabilidad de cuentas en el sector público.

Por eso me siento particularmente decepcionado y frustrado cuando las jurisdicciones que ya han reconocido el valor de la auditoría interna retroceden un paso. Tal es el caso de Glendale, Arizona, una ciudad de aproximadamente 250,000 habitantes en el área metropolitana de Phoenix. Los líderes de la ciudad allí votaron recientemente para eliminar su posición de auditor interno de larga data y reemplazarla con un proveedor externo.

La acción se está promoviendo como una forma de fortalecer la responsabilidad, pero me temo que tendrá el efecto contrario. Lo que más me preocupa es que la externalización de la auditoría interna de la manera prevista en Glendale puede socavar la seguridad, independiente que proporciona una función de auditoría interna. Una función de auditoría interna independiente y con los recursos adecuados puede prevenir proactivamente los problemas mediante la evaluación de los controles de forma regular. Debido a que una función de auditoría interna está más familiarizada con las operaciones y los procesos, puede responder rápidamente a las solicitudes y es adecuada para el seguimiento de las recomendaciones y cómo se implementan esas recomendaciones.

Esto no quiere decir que un contratista externo no pueda proporcionar dicha garantía. Pero mantener el nivel de servicio, perspectiva y conocimiento ofrecido por una función de auditoría interna establecida puede costar mucho más en algunos casos.

He escrito y hablado francamente en muchas ocasiones sobre las acciones de los funcionarios públicos diseñadas para socavar la independencia de la auditoría interna y, posteriormente, obstaculizar la transparencia y la rendición de cuentas. En el caso de Glendale, la administración de la ciudad, afirma que el cambio a un contratista externo permitirá auditorías más frecuentes y sofisticadas. Al mismo tiempo, los fondos asignados para los servicios de auditoría seguirán siendo los mismos. Soy muy escéptico de que la misma cantidad de dinero que se gasta en contratistas externos proporcionará el mismo nivel de capacidad de respuesta e inmediatez que una función de auditoría interna dedicada. Para alcanzar el mismo nivel de servicio, la ciudad tendrá que gastar más dinero, y eso probablemente no suceda.

He citado un viejo dicho antes en un contexto similar, y suena hoy en día: "El buen trabajo no es barato. El trabajo barato no es bueno".Un examen del caso de Glendale no está completo sin señalar que el trabajo reciente del auditor interno de la ciudad expuso solicitudes de reembolso cuestionables relacionadas con el viaje de un funcionario electo a Europa en asuntos de la ciudad. Esto puede estar alimentando el repentino deseo de eliminar la posición de auditor interno. Como también he señalado en el pasado: "¡Todo el mundo ama a un perro guardián, hasta que ladra!"

Para ser claro, he escrito antes y sigo creyendo que la mayoría de los funcionarios gubernamentales, las juntas corporativas y los ejecutivos aprecian una función de auditoría interna sólida y efectiva y la supervisión que conlleva. Reconocen que la auditoría interna es vital para la gestión saludable de riesgos y los controles internos. Ellos también entienden que, para aprovechar al máximo la función de auditoría interna, debe contar con recursos suficientes e independientes.

El tiempo dirá si el experimento de Glendale con un contratista externo de auditoría producirá una garantía independiente efectiva. Los cambios adoptados por la ciudad también incluyen la creación de un comité de auditoría formado por ciudadanos, lo cual es bueno. También es alentador el hecho de que el contratista externo informará funcionalmente al comité de auditoría, no a la administración de la ciudad.

Pero todo eso no aborda una pregunta fundamental: Si la función de auditoría interna de Glendale ya estaba proporcionando una garantía independiente y efectiva, ¿qué está impulsando realmente un cambio tan radical?

Declaración
 

Richard F. Chambers, presidente y director general del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanalmente para InternalAuditor.org., sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de Auditoría Interna.