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Los Inspectores Generales Federales Independientes son esenciales para la efectividad y la integridad

Después de una serie de escándalos gubernamentales en la década de 1970, el Congreso de los EE.UU. aprobó la Ley del Inspector General, que ordena el establecimiento de inspectores generales independientes (IGs) en las agencias federales. Hoy en día, hay más de 70 IGs que sirven a organizaciones grandes y pequeñas en todo el gobierno federal. Treinta de ellos son nombrados por el presidente y confirmados por el Senado.

Estos hombres y mujeres están liderando equipos de auditores, inspectores e investigadores con la misión declarada de promover la economía, eficiencia y eficacia en sus respectivas agencias y para prevenir y detectar el fraude y el abuso en los programas y operaciones de las agencias en las que sirven. Conozco algo esta comunidad, ya que una vez serví como inspector general adjunto del Servicio Postal de los EE.UU. y como Inspector General de la Autoridad del Valle de Tennessee.

Durante gran parte de los 42 años transcurridos desde la aprobación de la Ley del IG, los IGs federales han llevado a cabo con diligencia sus importantes misiones - sobre todo fuera de la vista del público y el fuego cruzado del debate político. Sin embargo, hace unos pocos meses atrás, una cantidad de IGs han sido removidos de sus puestos, con explicaciones ambiguas en cuanto al porqué. Existe una aprensión generalizada, incluida la preocupación bipartidista en el Congreso sobre estas acciones que involucran a una de las instituciones más importantes del gobierno.

En un momento en que los EE.UU. se enfrenta a una crisis extraordinaria, incluyendo la lucha contra el COVID-19, los líderes tanto en la Casa Blanca como en el Congreso deberían unirse en apoyo a los IGs y su búsqueda independiente y sin restricciones de la rendición de cuentas en el gobierno.

Todos estos años, he hablado a menudo sobre la importancia y el valor de los IG de la nación en su papel de supervisión. Como un ex IG, yo pudiera parecer parcializado. Pero el modelo del Inspector General de los EE.UU. es admirado y respetado en todo el mundo por asegurar una supervisión independiente de la eficiencia, efectividad y la transparencia de las operaciones gubernamentales. Es importante destacar que, por más de 40 años, los IG han sido guardianes de la confianza pública en el gobierno, un componente vital de la república.

Las fuerzas políticas a menudo toman posición de ataque cuando un escándalo estalla en las ciudades, pueblos y en la capital de los EE.UU. Hay frecuente y vehemente desacuerdo sobre la causa o el impacto de los errores del gobierno y, en el nivel federal, a menudo no es hasta que un IG de una agencia de gobierno emite un informe sobre los hechos, que el verdadero problema se hace claro a todas las partes. Es por esa razón que a menudo también me he refiero a los IGs como árbitros de la verdad.

Para aquellos que sostienen que el presidente se ha excedido en su autoridad removiendo los IGs, me gustaría dirigirlos a la Ley del IG, que establece sin ambigüedades, “Un Inspector General podrá ser removido de su cargo por el Presidente.” La ley requiere que el presidente comunique sus razones a ambas Cámaras del Congreso dentro de los siguientes 30 días. Sin embargo, probablemente por razones constitucionales, la Ley del IG no impone ninguna restricción al ejercicio de esa autoridad. Para estar claros, otros presidentes han removido IGs, como ha sido su prerrogativa. Creo que tal medida debe tomarse sólo en el raro caso de incompetencia o malversación. Nuestra nación necesita IGs ferozmente independientes que puedan ejercer su autoridad sin temor a represalias.

Al ejercer sus responsabilidades legales, los IGs inevitablemente pisarán los dedos de los pies de alguien más. Yo reconozco que lo hice. Los funcionarios del gobierno pueden ser particularmente sensibles a los informes que son críticos de la formulación y ejecución de políticas. En 2015, bajo una administración y un Congreso diferentes, escribí un artículo de blog que abordaba las reacciones negativas a los informes de los IGs:

Es comúnmente aceptado que la misión de los IGs de descubrir el despilfarro, el abuso y la corrupción en el gobierno es importante, y hay generalmente elogios para estos perros guardianes. A menudo se espera lo mismo de las áreas de auditoría del gobierno en todo el mundo. Sin embargo, en demasiados casos, cuando uno de estos perros guardianes tiene que reportar que hay ineficiencia, ineficacia, fraude, desperdicio o mala gestión, de repente no todos están contentos de tenerlos cerca.

De hecho, la historia de amor con los perros guardianes en todos los niveles del gobierno, al igual que sus homólogos corporativos, no ha estado exenta de algunas disputas. A lo largo de los años, el trabajo legítimo y oportuno de los IGs y otros organismos de auditoría del gobierno ha sido detenido, interrumpido o difamado por los funcionarios objeto de los cuestionamientos, sus partidarios u otras personas que temen ser alcanzadas en esas investigaciones o ser nombrados en los informes de auditoría.

Las reacciones de los funcionarios del gobierno varían cuando los perros guardianes ladran, incluidas las técnicas obstruccionistas y dilatorias a las investigaciones y deslizar los hallazgos en los medios antes de la publicación de los resultados. En algunos casos, la respuesta es simplemente intentar ponerle un bozal al perro guardián.

Otra forma de silenciar a los perros guardianes es reemplazarlos con razas más amigables o retrasar su reemplazo.

La independencia, objetividad, y el acceso libre y sin restricciones a las operaciones y registros de la agencia no hará sino reforzar la credibilidad de los IGS y mejorar y reforzar la confianza pública en nuestro sistema de gobierno.

El sistema de los IGs federales no es perfecto, pero sigue siendo uno de los sistemas de supervisión más fuertes en el mundo en términos de su capacidad para monitorear y comprender cada vez mejor las agencias gubernamentales. Nuestro mensaje a los funcionarios públicos debe ser claro como el cristal: A pesar que no siempre te guste lo que los IGs tienen que decir, su presencia agrega credibilidad a todo lo que hace el gobierno.

Como Christi Grimm - ex inspector general interino del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU.- expresó de manera tan elocuente en un reciente testimonio ante el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes de los EE. UU.: La independencia "es una piedra angular de la Ley del IG y un elemento fundamental del trabajo de cualquier IG. Es lo que nos permite aplicar nuestros juicios objetivos a los problemas sin preocuparnos de si quienes ejecutan el programa están escuchando lo que quieren escuchar".

Especialmente en estos tiempos desafiantes, cuando debemos centrarnos en unirnos, hago un llamado a los líderes elegidos de ambos partidos para afirmar su confianza en la independencia y el valor de los IGs de la nación y para asegurarle a la nación que los IGs independientes son valorados por su rol en la promoción de la efectividad e integridad en el gobierno federal.

Como siempre, espero sus comentarios.

Sobre el autor:
Richard F. Chambers, presidente y CEO del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanal para InternalAuditor.org sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.