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Global Institute of Internal AuditorsBreadcrumb SeparatorKnowledge and ResearchBreadcrumb SeparatorChambers Blog (Spanish)Breadcrumb SeparatorSin confianza, no hay un asesor de confianza

​Sin confianza, no hay un asesor de confianza

En mi reciente libro, Asesores de Confianza: Atributos clave de los auditores internos excepcionales (Trusted Advisors: Key Attributes of Outstanding Internal Auditors), exploré lo que se necesita para ascender al nivel de asesor de confianza en nuestra profesión. Antes de explorar los nueve atributos que comparten los auditores internos destacados, reflexioné sobre lo que significa ser confiable. Noté que la confianza se define como "la firme creencia en la fiabilidad, la verdad, la capacidad o la fuerza de alguien o algo." Para ser una palabra pequeña, tiene un poderoso impacto.

La confianza es una de las palabras menos apreciadas en el "diccionario" de auditoría interna. Sin duda, hablamos de confianza cuando consideramos si podemos confiar en los documentos y las afirmaciones de la administración y de quienes auditamos. Durante el curso de un trabajo de auditoría interna, a menudo, consideramos si podemos confiar en las intenciones de la administración, y si se puede confiar en que la administración sea transparente y comunicativa al proporcionar la información que buscamos.

Incluso, he escuchado a los auditores internos usar la ingeniosa frase "confiar, pero verificar", popularizada por el ex Presidente de los EE. UU., Ronald Reagan. Por supuesto, él estaba aludiendo a la reducción de armas nucleares.

Entonces, aunque usamos la palabra confianza en ocasiones, generalmente se trata de si podemos confiar en alguien más. Rara vez hablamos de si otros deberían confiar en nosotros, y rara vez vemos la confianza en un contexto filosófico. ¿Por qué no? ¿No deberían nuestras partes interesadas tener "una creencia firme en la fiabilidad, la verdad, la capacidad o la fortaleza" de la auditoría interna, tal como esperamos de ellos?

Como observé en Asesores de Confianza:

"¿Aquellos a quienes auditamos no deberían confiar en que comprendemos el negocio y que simplemente no perderemos su tiempo durante la auditoria? ¿No deberían confiar en que tenemos buenas intenciones y que no asumimos nuestros roles con preconceptos o prejuicios? ¿No deberían confiar en nosotros lo suficiente como para adoptar nuestras perspectivas, recomendaciones y consejos?”

En los últimos años, se ha puesto de moda hablar de nosotros mismos como "asesores de confianza". Francamente, creo que esta sigue siendo una gran aspiración para muchos en nuestra profesión. Para ser asesores de confianza, debemos traer una letanía de herramientas y atributos a la mesa. Debemos poseer una curiosidad insaciable, ser pensadores críticos sobresalientes, poseer una gran experiencia y ser excelentes comunicadores. Sin embargo, incluso, si podemos marcar la casilla para cada uno de esos atributos, es mejor que seamos confiables.

Como observó el finado autor y orador motivacional, Zig Ziglar, "si le gustas a la gente, te escucharán, pero si confían en ti, harán negocios contigo". Como asesores, necesitamos que a los que le servimos hagan más que escucharnos. Nuestro valor no se realizará de verdad hasta que cumplan con nuestro consejo. En pocas palabras, sin confianza, no hay un asesor de confianza.

Tus pensamientos son bienvenidos.

Declaración

Richard F. Chambers, presidente y director general del Instituto de Auditores Internos Global, escribe un blog semanalmente para InternalAuditor.org., sobre temas y tendencias relevantes para la profesión de auditoría interna.